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jueves, 5 de mayo de 2011

MERCADO Y ESCUELA PÚBLICA

Crítica a la propuesta electoral de Esperanza Aguirre sobre la educación publica madrileña

El prestigioso sociólogo británico Anthony Guiddens propone en un reciente trabajo que los sistemas educativos fomenten la elección de los padres y la competencia entre escuelas. La prestación del servicio público de educación se somete a las reglas del libre mercado. Dicen estas reglas que si los padres pueden elegir la escuela de sus hijos los fondos públicos, naturalmente, han de seguir a esa elección. Entonces las escuelas competirán por la captación de los clientes, que son nuestros hijos, y ganarán las mejores, mientras que perderán las peores. De esta manera, habrá poderosos incentivos para subir la calidad de la educación impartida en las escuelas, se mejorará la relación de los padres con la administración educativa en términos de calidad del servicio, y el sistema educativo ganará en innovación y eficiencia.

La extrapolación de estas ideas al sistema educativo madrileño es un colosal disparate. El trasunto de la misma es la implantación del cheque-escolar, con la mirada puesta en el desmantelamiento del servicio público de educación, que necesita un gran impulso público para cumplir su misión de garantizar la libertad y la igualdad de hombres y mujeres, y de competir en calidad con el resto de los formatos educativos presentes en la región.

Los colegios públicos son excelentes, cuentan con los mejores profesionales, pero hay que corregir algunos problemas para que compitan todavía mejor con sus rivales, que son los colegios concertados y los colegios privados. En otras palabras, la competencia en el “mercado de la educación” no sería real: tendríamos a unos agentes, los colegios públicos, que no contarían con las mismas armas que sus competidores: ¡Menuda competencia! Además, la prestación del servicio público de educación a través de los principios de elección y libre competencia puede ser injusta, pues, pensemos con seriedad: ¿quién elegirá y quién será elegido? Veamos estas ideas con algún detalle tomando el ejemplo de la Comunidad de Madrid, donde las políticas de educación del gobierno regional asfixian a la educación pública madrileña.

En efecto, se ha roto el equilibrio entre los tres formatos de enseñanza: la escuela pública, la concertada y la privada. Las causas de la pérdida de equilibrio hay que buscarlas en la falta de políticas para incrementar la competitividad de la escuela pública, y en la ausencia de equidad que contagia a todo el sistema educativo. Vayamos por partes. La escuela pública no puede ser más competitiva si se aplican políticas regresivas respecto al gasto educativo y a las inversiones. No aburriré con números y tantos por cientos, pues basta mirar el Presupuesto de la Comunidad para apreciar el comportamiento tacaño del Gobierno en el gasto público por alumno. Hay un claro déficit de plazas escolares y tenemos que aumentar las infraestructuras públicas. Podemos preguntar sobre esto, principalmente, a los padres que desean llevar a sus hijos a una escuela infantil, que se encuentran con el cartel “está completo” ¡Y cómo están a veces algunos centros públicos!: o los cuidamos o se nos caen, entiéndase la exageración en sus justos términos. Y que decir del malestar del profesorado, y de las plantillas, y de la imperiosa necesidad de promover el reconocimiento profesional de quienes realizan una de las tareas más nobles en nuestra región: contribuir a la educación de los niños.

Los problemas de la educación madrileña sobre rendimiento académico y coste de la educación afectan a la equidad del sistema. La educación que recibe un niño debe ser independiente de la renta de sus padres y de su clase social. Sin embargo, el mapa regional del fracaso escolar perjudica a las zonas este y sur, y principalmente a los centros públicos. La enseñanza tiene un elevado coste para las familias, no es completamente gratuita, ni tan siquiera la pública. La integración del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo es deficiente, hay segregación, y son los centros públicos los que mayoritariamente acogen a este alumnado. Es comprensible que algunos padres salgan corriendo de la red pública y lleven a sus hijos a los centros concertados. El PSOE siempre mantuvo una cooperación leal con la enseñanza privada concertada: ¡la inventó! Y los colegios concertados reciben dinero público. Por ello la enseñanza privada concertada tiene que asumir su responsabilidad con la sociedad y con todos los niños, especialmente si necesitan apoyo educativo. Además es necesario garantizar los principios fundamentales de tolerancia y pluralismo ideológico (art. 1 CE) de los conciertos educativos, también por razón de su financiación pública. Esto exige controlar que no aparezcan posiciones dominantes ideológicas en los conciertos, y a proceder a su apertura ideológica si aparecen.

Y al final… ¿quién elige a quién? La prestación del servicio público de educación a través de la elección y la libre competencia plantea otras objeciones serias. Así, si hay escuelas muy demandadas por los padres son ellas las que eligen, y no los padres, pues establecen mecanismos de selección. La consecuencia inmediata es la segregación o la polarización: las escuelas más “populares” elegirán a los alumnos más capaces o, presumiblemente, a los que vienen de familias con más recursos económicos.

Estoy convencido de que nuestros hijos son el recurso estratégico más importante de este siglo. Una política de educación que apueste decididamente por la calidad, la equidad y la competitividad de la Escuela Pública es la máxima garantía y expresión del principio de igualdad de oportunidades, del bienestar social, del crecimiento económico y del desarrollo de la libertad. Tenemos un patrimonio público e histórico en educación que debemos cuidar y potenciar como una exigencia de responsabilidad con las generaciones futuras. No les fallemos.


Cesar Giner Parreño
Profesor Titular. Universidad Carlos III de Madrid
Diputado PSM en la Asamblea de Madrid

domingo, 20 de febrero de 2011

PUNTO Y APARTE


Se ha presentado ante el Comité Regional, el día 20 de febrero de 2011, la lista electoral con las que el PSM concurrirá a las próximas elecciones autonómicas. Ante todo, quiero expresar mi más sincera felicitación a los compañeros y compañeras que tendrán el privilegio y el honor de representar al Partido Socialista en la Asamblea de Madrid durante la próxima Legislatura.

Hay que denunciar, no obstante, la inexistente integración en la lista electoral de los diputados y diputadas que apoyaron a Trinidad Jiménez en las pasadas elecciones primarias del Partido Socialista. De los veintitrés diputados y diputadas que prestaron tal apoyo solamente ha entrado en la mencionada lista uno, lo que representa una grave “purga” o “exterminio” cometida por el aparato regional del PSM. Igualmente, la representación en la lista electoral del Partido Socialista a la Asamblea de Madrid de compañeros y compañeras que formaron parte de la Plataforma de apoyo a Jiménez es de ínfima relevancia.

La mitad de la militancia del PSM que apoyó a Jiménez difícilmente puede sentirse representada por la Lista electoral del PSM a la Asamblea de Madrid.

La falta de integración rompe una larga tradición del PSM de diálogo, consenso y unidad a la hora de confeccionar sus listas electorales. La ruptura de esa tradición debe ser interpretada en clave de una decisión personal imputable al Secretario General del PSM y candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, que, de mantenerse en esos términos, será valorada en mayo por la ciudadanía madrileña, y por la militancia del PSM.

La lista electoral muy mayoritariamente representa un premio a las lealtades surgidas de las pasadas contiendas electorales, presenta un fuerte componente orgánico, y refleja que, hoy por hoy, el Partido Socialista es un “Partido de cuadros”, que en sus listas electorales no es capaz de reflejar la diversidad de su militancia, que es el fiel reflejo de la pluralidad de la sociedad madrileña.

Hay que reseñar, asimismo, la “grave” responsabilidad que adquiere la dirección federal del PSOE, que en los primeros días del mes de marzo puede ratificar la decisión del aparato regional, haciéndose cómplice de la ruptura de la unidad de los socialistas madrileños, o puede velar por preservar el diálogo, el consenso y la unidad de los socialistas madrileños para que el PSM cuente con un capital humano plural y diverso, con el que se identifique toda la militancia, y que sea reconocido por la sociedad madrileña.

Desde un punto de vista personal, soy consciente de que la dedicación a la actividad política como cargo público es una noble tarea de carácter temporal. Y debo prestar mi agradecimiento a los que me otorgaron el honor y el privilegio de representar a mi Partido en la Asamblea de Madrid. En adelante, quedo a disposición del Partido Socialista, como militante de la organización, y trabajaré siempre por ese sueño de muchos compañeros y compañeras de ver, de nuevo, a nuestra organización gobernando en la Comunidad de Madrid, y en la mayoría de los municipios de la región.

Los socialistas somos siempre jóvenes, de corazón, de espíritu, y no nos van a detener ni desilusionar. Haremos un Partido Socialista más plural y más abierto a la militancia, cercano a los ciudadanos y a las organizaciones de la izquierda, y con inequívoca voluntad y trabajo de reunión de una mayoría social de progreso para gobernar Madrid. Por todo ello, punto y aparte.

Cesar Giner

domingo, 13 de febrero de 2011

Recuperemos el sentido común

Artículo de opinión publicado en “El País” (12/2/2011)

http://pdf.elpais.com/archivo/pdf/20110212elpmad_2.pdf


Diálogo, consenso y unidad son las claves para que el PSM concurra con éxito a las elecciones autonómicas y municipales. El partido socialista debe contar con un capital humano plural, con el que se identifique toda la militancia del PSM, y que sea reconocido por la sociedad madrileña. El PSM se enriquece con la diversidad de sus equipos electorales, con la incorporación de profesionales solventes, con formación política y capacidad autocrítica. Por el contrario, el PSM se empequeñece si el único criterio para la confección de los equipos es la recompensa a las lealtades surgidas de las pasadas contiendas internas.

Desde que se celebraron las primarias, el aparato del PSM ha trasladado una imagen de confrontación, de falta de diálogo y de escasa capacidad para alcanzar consensos con los que apoyaron a Trinidad Jiménez y Jaime Lissavetzky. La unidad de la militancia socialista madrileña corre el peligro de resquebrajarse. Los conflictos con los alcaldes socialistas que apoyaron a Jiménez han sido públicos y notorios, con peligro de la estabilidad política de sus territorios. Las batallas con los que apoyaron a Jiménez, y ganaron su derecho a ser candidatos en sus municipios en las primarias, han sido extenuantes. Algunos de los concejales del Ayuntamiento de Madrid que apostaron por Jiménez y Lissavetzky han sido excluidos de la candidatura municipal. Con estos antecedentes, cabe esperar que la dirección regional pase la minuta a los diputados autonómicos que se pronunciaron a favor de Jiménez.

De añadidura, el aparato del PSM se ha opuesto a que Lissavetzky, candidato a la alcaldía de Madrid, contase con su equipo de confianza para competir por la ciudad de Madrid, a pesar de haber ganado su derecho a ser candidato en buena lid. El planteamiento de Lissavetzky ha sido sensato. Quería disponer de un equipo de personas con experiencia en distintos ámbitos profesionales, al tiempo que resultaba respetuoso con la diversidad de la lista electoral. Pero, la ejecutiva regional tomó, a sabiendas, una decisión infractora de las normas sobre la elección de los cargos públicos del PSOE, al aprobar la lista municipal de Madrid sin la conformidad de su candidato, Lissavetzky.

El humo de estos enfrentamientos ha impedido que los ciudadanos conozcan el proyecto y las propuestas del PSM para Madrid. Hasta ahora, el aparato ha estado más preocupado por lo orgánico y por la obtención del poder que por aportar ideas para mejorar la vida de los madrileños. Algunos se preguntarán si los socialistas hemos realizado un trabajo sostenido estos cuatro años para ganar las elecciones, o si estas actitudes y decisiones del aparato regional han de entenderse en otras claves políticas, que poco tienen que ver con el bienestar de los madrileños.

También es hora de profundizar en la coherencia con nuestros valores. Resulta necesario pedir a la dirección regional del PSM que sopese el daño que causa la continuidad de Trinidad Rollán, exalcaldesa de Torrejón de Ardoz condenada a ocho años de inhabilitación por prevaricación, como secretaria de Organización del PSM. La continuidad de Rollán preocupa a la militancia socialista, porque relativiza las consecuencias de un delito grave. La falta de rigor del PSM en la exigencia de responsabilidad a Rollán daña la confianza de los ciudadanos en nuestro partido, en el sistema político y en las instituciones democráticas. Crea patrones de conducta que pueden reproducirse, de forma mimética, en todos los sectores de la sociedad. Los valores y las normas cuentan, y los políticos tienen una especial responsabilidad ante los ciudadanos. Deben conceder prioridad a la honradez. Si la vara de medir está bien, la madera estará recta. Solamente desde la rectitud se pueden evitar las actitudes conformistas, el miedo y, sobre todo, la pasividad cuando los ciudadanos tienen que votar. No dejemos que digan aquello de “qué más da, si todos hacen lo mismo”.

Los socialistas debemos ser rotundos con los nuestros, para ser intransigentes con las responsabilidades de los dirigentes del PP ¿Cómo vamos a pedir los socialistas responsabilidades políticas al PP, si no exigimos idénticas responsabilidades cuando le toca a uno de los nuestros? Es razonable pedir a la dirección regional del PSM reflexión, y a Rollán que asuma plenamente su responsabilidad política y dimita.

Las prioridades del PSM en estos momentos de crisis deben ser explicar a los ciudadanos el compromiso con las reformas emprendidas por el Gobierno de España y las políticas sociales y económicas para seguir combatiendo la crisis y generar empleo. En el PSM debemos profundizar en nuestras señas de identidad, que siempre han sido la capacidad de diálogo y consenso. Solo tendremos posibilidad de ganar las elecciones si vamos juntos con un proyecto político en el que todos se sientan representados. La transparencia y nuestro compromiso con la exigencia de responsabilidades políticas cuando se cometen errores graves forman, asimismo, parte de nuestro mejor patrimonio.

César Giner es diputado del PSM en la Asamblea de Madrid.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los “maquillajes”, enredos y revoltillos de las decisiones del PSM

1. El Secretario General del PSM, Tomás Gómez, ha sostenido públicamente y durante un desayuno organizado por “Europa Press”, que está dispuesto a contar con toda la militancia del Partido para alcanzar la meta de la Puerta del Sol el día 22 de mayo. La predisposición del candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid era encomiable, y trazaba el mejor rumbo posible para alcanzar los objetivos que deseamos todos los socialistas madrileños. El respaldo público que recibió en el mismo evento de José Bono, Manuel Chaves, José Blanco y Marcelino Iglesias también reforzaba la imagen de unidad de los socialistas en la compleja tarea de ganar las elecciones a la derecha madrileña en la Comunidad de Madrid y en la mayoría de los municipios madrileños, como paso previo a una nueva victoria en las próximas Elecciones Generales.

2. Sin embargo, las mentiras, los enredos y revoltillos están al orden del día en el PSM. Ayer mismo, se adoptaba la primera decisión importante tras las “Primarias”, el nombramiento de las personas que integran el denominado “Comité Electoral”, una oportunidad importante para acreditar esa voluntad integradora de Tomás Gómez. Pues bien, ninguno de los compañeros y compañeras que apoyaron a Trinidad Jiménez en las “Primarias” han sido incorporadas al mencionado “Comité Electoral”, que es un órgano importante para el diseño de la estrategia electoral del PSM durante las próximas elecciones autonómicas y municipales. Y sorprende que la Secretaria de Acción Electoral de la Comisión Ejecutiva Regional, Ángeles Álvarez, haya quedado excluida del Comité, seguramente por apoyar a Trinidad Jiménez.

3. Y llueve sobre mojado. La voluntad de integración nunca ha existido. Hace unos días se organizó un relevante escándalo por el intento de la dirección regional de apartar a Pedro Castro de la candidatura a la Alcaldía del Ayuntamiento de Getafe, a pesar de haber sido elegido por los militantes de la Agrupación Socialista de Getafe y ratificado en el Comité Federal. La excusa, irónicamente, una encuesta que le otorgaba un mal resultado en Getafe, estudio cualitativo que el propio Alcalde combatió con otro de resultado bien diferente. Incluso se le había buscado sustituto al buen Alcalde de Getafe, con revuelo de dimes y diretes, citas fallidas y discusiones acaloradas, de añadidura. Semejante sainete terminó con la intervención de la Secretaría de Organización Federal.

4. Es alarmante que Tomás Gómez haya negado con rotundidad los veraces hechos descritos sobre el Alcalde de Getafe. Igual que negó los contenidos de la también verídica entrevista con el Presidente del PSOE, Manuel Chaves. A la vista de este espanto de antecedentes, y de todos estos “maquillajes”, líos y embrollos, cabe razonablemente preguntarse si Gómez insultó a la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Parla. Este suceso requiere una rotunda aclaración. No es coherente solicitar las disculpas del Alcalde de Valladolid por unas declaraciones vergonzosas y machistas, y no exigir idéntica reparación a quién supuestamente maltrató de palabra a la portavoz popular con términos asimismo machistas.

¿Cómo se puede generar confianza y credibilidad en nuestro electorado si de forma sistemática no se dice la verdad? La militancia y el electorado socialista se merecen siempre la verdad. A este paso y con estas artes, a las próximas Elecciones Autonómicas se va a presentar Tomás Gómez, en vez del Partido Socialista, y con su proyecto, que no necesariamente es el de los socialistas madrileños.

domingo, 24 de octubre de 2010

Derecha desleal, Derecha antisocial


1. La importante remodelación del Gobierno de España ha conseguido que el PSOE consolide su iniciativa política, que ya había impulsado mediante los acuerdos con otras formaciones políticas para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, y que garantizan la estabilidad política hasta el final de la Legislatura. Todo un nuevo éxito del Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Hay Gobierno, hay Presidente, hay partido, aunque a algunos les hubiese gustado lo contrario. Ahora hay que atender a la necesaria “concordancia” de todos con la labor del Gobierno, y apoyar y explicar la nueva “Agenda Social” para los afectados por los recortes anunciada por el Presidente del Gobierno en el pasado Comité Federal.

2. Enfrente tenemos a un PP que no ha encajado bien que el PSOE haya ganado más pulso político. El PP ha cometido dos errores muy graves. Ha sido incapaz de propiciar y sumarse a un gran pacto nacional de lucha contra la crisis económica y para la generación de riqueza y empleo. Y tampoco ha sabido explicar con minucia a la ciudadanía las propuestas alternativas en esas materias de quienes aspiran, como principal Partido de la oposición, a llegar al Gobierno de España.

La derecha ha faltado a la lealtad con su electorado y con los españoles. Más que comportamientos tácticos, los ciudadanos tienen derecho a saber la verdad. La gente quiere conocer la alternativa del PP a las políticas del Gobierno socialista de España, más allá de eslóganes y de titulares vacíos de contenido. Rajoy, Aguirre y el artífice de la bancarrota del Ayuntamiento de Madrid y máximo recaudador de impuestos de España, Alberto Ruiz Gallardón, tienen que explicar a los españoles y a los madrileños si aplicarían las políticas de sus socios conservadores del Reino Unido de la Gran Bretaña; si van a recortar las políticas de bienestar social con daño a los más débiles; si pretenden eliminar empleos públicos. En suma, si quieren, como la derecha británica, extirpar el Estado del bienestar por imperativo ideológico y mandato del Mercado.

3. Lo único que sabemos del PP es que no le gusta la igualdad. El Alcalde de Valladolid ha realizado unas vergonzosas declaraciones. No ha dimitido, y Rajoy guarda silencio porque lo considera un asunto de entidad menor. Y también es conocida la ambigüedad del discurso de los populares sobre la inmigración, que en algunas Comunidades Autónomas alcanza tintes xenófobos con políticas que pretenden dominar y ultrajar a hombres y mujeres que aspiran, en su inmensa mayoría, a vivir respetuosamente en un sociedad compleja que promueva oportunidades para todos.

4. Tenía razón Pérez Rubalcaba cuando nos contó la anécdota del “camarote popular”. Tenemos capitán, tripulación y rumbo, pero en los camarotes están los señores del PP, que contemplan la travesía tumbados en la cama… Unos trabajan, y otros descansan… El PP es un gran interrogante para la sociedad española. No ha sido capaz durante estos años de articular un discurso que la ciudadanía pueda reconocer y que lo convierta en una alternativa de gobierno seria, que genere confianza. Estoy convencido que esa confianza será para los socialistas, que en los años de dificultades han trabajado para aportar soluciones y compromisos para la salida de esta feroz crisis económica.

domingo, 17 de octubre de 2010

Debates bizantinos y otras pamplinas

1. La ciudadanía está preocupada por el desarrollo de la crisis económica y por las políticas que el Gobierno de España aplica para conseguir la recuperación económica y la creación de empleo. Las decisiones que se han adoptado son complejas, pero responsables y solventes. Estamos en el buen camino, aunque es duro. Entretanto se espera que los esfuerzos de los socialistas se dirijan a explicar a los ciudadanos detalladamente las decisiones que ha adoptado el Gobierno de España y aquellas otras que se tomen en el futuro. Hablemos de las cosas que realmente preocupan a la gente, y pongamos todas nuestras energías y capacidades de comunicación en contar al detalle nuestras políticas. Ahora, el resto de debates son fútiles, estériles, sólo sirven para hacer acopio de titulares, para alimentar las posiciones de la derecha política y mediática, y no sirven para apoyar la buena labor del Gobierno de España. En este sentido, podemos dejar para mejor vida la polémica sobre la limitación de mandatos. Hay argumentos a favor y muchos en contra de la limitación de mandatos. Pero se pierde la credibilidad y la confianza cuando se propone por aquellos que llevan toda una vida profesional dedicados a la noble tarea del ejercicio de un cargo público.

2. Llamar “señorita” a Trinidad Jiménez es una pamplina. La verdad es que me preocupa que algunos quieran convertir al PSOE en un Partido cerrado, de tribus, en una parroquia donde para ser feligrés te solicitan un certificado de origen o documento similar. El gran mérito del PSOE ha sido su capacidad de aglutinar a una mayoría social en España moderna y reformista que comprendía a ciudadanos y ciudadanas que soñaban con la libertad y la igualdad social, con la preocupación por los más débiles. Para compartir estos anhelos no se necesita un certificado de origen social o económico, sino sentido de la responsabilidad social. El PSOE ha sido siempre un Partido abierto para una Sociedad abierta.

3. La entrevista de Ana Pastor a Esperanza Aguirre en los desayunos de TVE no tuvo desperdicio. La dirigente conservadora se pronunció a favor del Tea Party, y se ha convertido en la representante madrileña del Coffee Party. Pasó por alto las posiciones radicales y xenófobas de este movimiento “ultraconservador”, y alabó sus actitudes patrioteras. Ensalzó las políticas del Tea Party de eliminación de impuestos y de reducción del papel del Estado. Todo un ejercicio de cinismo. Los años de gobierno de la derecha en Madrid se han caracterizado por la disminución del papel de lo que ellos llaman la Gran Sociedad Civil, que ha sido sustituida por la Gran Sociedad Anónima mercantil para la prestación de los servicios públicos esenciales. Además, los madrileños pagamos más impuestos que nunca para financiar la bancarrota de Ruiz Gallardón.

4. Y yo me pregunto: en este país, ¿cuándo vamos a explicar los temas que importan a la gente de presente y de futuro?

miércoles, 6 de octubre de 2010

LA TERCERA OPORTUNIDAD DE TOMAS GOMEZ

Tomás Gómez ganó las Primarias del PSM/PSOE para elegir candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Hay que felicitar al vencedor y llamar a la unidad de los socialistas madrileños para lograr la victoria en las próximas elecciones autonómicas.

He defendido la candidatura de Trinidad Jiménez porque consideraba que tenía más opciones para ganar las elecciones regionales. Ahora debemos apoyar al candidato socialista puesto que así lo ha decidido una mayoría de la militancia socialista madrileña.

Los vencedores siempre tienen la delicada tarea de administrar su victoria. En esta ocasión el trabajo es extraordinariamente complejo, ya que prácticamente la mitad de la militancia que ha participado en el proceso electoral ha considerado y expresado con su voto libre que Jiménez era mejor candidata.

Cualquier intento de triunfar en los próximos comicios municipales y autonómicos en Madrid con la mitad del PSM/PSOE es un esfuerzo inútil que conduciría a una gran melancolía colectiva. Si se quiere vencer hay que sumar todos los esfuerzos posibles, y generar el mayor número de complicidades, no sólo entre la militancia, sino también entre la ciudadanía que vota a nuestra Partido, que ha seguido muy de cerca este proceso, que nos mira, y que toma sus notas. Estas elecciones han servido para llamar la atención de nuestro electorado, sumergido en una profunda apatía, sobre la posibilidad de recuperar el gobierno de la Comunidad de Madrid, y de muchos municipios, para una opción progresista. Por ello, hay que ser prudentes y disponer de una gran altura de miras recuperando los esfuerzos de todos los compañeros y compañeras para el proyecto común de los socialistas madrileños.

Una administración razonable e inteligente de la victoria supone acudir a las elecciones regionales y municipales con todo el PSM/PSOE, uniendo a los militantes del Partido con ese proyecto político común progresista en el que se sientan identificados con sus principios, con sus valores, con sus objetivos y con las personas.

Es la tercera oportunidad de Tomás Gómez. Los impulsos políticos de los dos últimos Congresos del PSM/PSOE, donde el Secretario General obtuvo abrumadoras mayorías cercanas al 90%, no han culminado con un proyecto político compartido por todos los socialistas madrileños. Por eso hemos celebrado unas Primarias, y en esta ocasión la militancia ha rebajado su confianza hasta el 51%. Tomás Gómez ha ganado. Los que votamos a Trinidad Jiménez somos conscientes que ahora es nuestro candidato, y le apoyaremos. Pero, al menos personalmente, no firmaré un cheque en blanco.

Por cierto, a las mal llamadas “Primarias” en el PSOE hay que dedicarle una sosegada reflexión. Dejémoslo por ahora en el tintero.